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Entrevistas a clientes: ocho preguntas de marketing

Un guion para escuchar decisiones reales, separar citas de interpretaciones y convertir patrones en cambios que puedas probar.

Actualizado 7/10/2026, 10:45 p. m. · Bogotá

Dos sillas frente a frente con una grabadora y notas para entrevistar clientes.

Hablar con clientes puede mejorar una oferta, una página o una campaña, pero solo si la conversación busca hechos y no aprobación. Preguntar «¿te gusta esta idea?» suele producir opiniones amables. Preguntar qué hizo la persona la última vez que intentó resolver el problema revela pasos, dudas y alternativas concretas.

Una entrevista no mide cuántas personas comparten una necesidad ni predice ventas. Sirve para descubrir lenguaje, contexto y preguntas que después puedes validar con otros métodos. Nielsen Norman Group recomienda preparar una guía flexible, con objetivos y preguntas abiertas, en vez de leer un cuestionario como si fuera una encuesta (guía de entrevistas).

Antes de invitar a alguien

Escribe una decisión que necesites tomar: «¿Qué necesita entender una persona antes de pedir una cotización?» es mejor que «¿Qué contenido deberíamos publicar?». La primera pregunta acota la investigación; la segunda puede abrir una conversación sin salida.

Invita a personas que hayan vivido recientemente la situación: clientes actuales, personas que eligieron otra alternativa o prospectos que no avanzaron. No selecciones solo a quienes elogian tu trabajo. Explica el propósito, pide permiso para tomar notas o grabar y evita pedir información confidencial que no necesitas.

Para un primer ciclo de descubrimiento, tres a cinco conversaciones pueden revelar temas para investigar; no representan el mercado ni justifican porcentajes. Presenta cualquier patrón como una señal cualitativa, no como una estadística.

Guion de 20 minutos

Minutos 0–2: contexto. Explica que quieres entender una experiencia, no vender ni evaluar a la persona. Pide permiso para tomar notas.

Minutos 2–8: una situación reciente. Pide un ejemplo concreto y reconstruye qué ocurrió.

Minutos 8–13: alternativas y decisión. Averigua qué comparó, qué descartó y qué necesitaba saber.

Minutos 13–17: fricción y resultado. Identifica dudas, costos de tiempo, riesgos y lo que pasó después.

Minutos 17–20: cierre. Pregunta qué no preguntaste y confirma si puedes volver a contactar a la persona.

Ocho preguntas que abren una conversación

  1. «Cuéntame la última vez que intentaste resolver [problema]. ¿Qué estaba pasando?»
  2. «¿Qué hiciste primero?»
  3. «¿Qué opciones consideraste y dónde buscaste información?»
  4. «¿Qué te hizo seguir adelante o detenerte?»
  5. «¿Qué parte fue más confusa o tomó más tiempo?»
  6. «¿Qué necesitabas comprobar antes de confiar?»
  7. «¿Qué ocurrió después de elegir?»
  8. «Si pudieras cambiar una parte de esa experiencia, ¿cuál sería?»

Usa repreguntas neutrales: «¿Qué pasó luego?», «¿Me das un ejemplo?» y «¿Qué quieres decir con esa palabra?». Evita preguntas que incluyan la respuesta deseada, como «¿No crees que esta opción es más sencilla?». Si la persona propone una solución, vuelve a la experiencia: «¿Qué problema resolvería para ti?».

Registra evidencia, no conclusiones prematuras

Después de cada conversación, separa cuatro elementos:

  • Cita: las palabras exactas, solo si tienes permiso para conservarlas.
  • Hecho observado: una acción o decisión que la persona describió.
  • Interpretación: lo que tú crees que podría significar.
  • Pregunta pendiente: algo que todavía debes verificar.

No conviertas una cita individual en una afirmación sobre todos tus clientes. Si usas una cita en una publicación, elimina datos que permitan identificar a la persona y confirma autorización para ese uso.

Agrupa notas por tema: detonante, alternativa, objeción, criterio de confianza y resultado. Conserva también los casos que contradicen la primera lectura. Una observación repetida merece atención, pero no demuestra por sí sola cuánto afecta a tus ventas.

De la conversación a una mejora concreta

Convierte cada hallazgo en una hipótesis comprobable:

  • Si varias personas no entienden qué incluye el servicio, añade el alcance y sus límites a la página.
  • Si preguntan por el proceso antes del precio, muestra los pasos antes del formulario.
  • Si una objeción aparece solo en un tipo de cliente, crea una pieza dirigida a ese segmento y comprueba si mejora la calidad de las consultas.

Elige una mejora pequeña, define qué señal observarás y registra el resultado. Google recomienda que el contenido responda a necesidades reales y aporte información útil y original; las entrevistas pueden ayudarte a encontrar esas preguntas, pero la decisión editorial sigue requiriendo criterio humano (orientación de Google Search Central).

Ejemplo didáctico

Imagina una empresa de mantenimiento de bicicletas que quiere mejorar su página de reservas. En una entrevista hipotética, una persona cuenta que buscó ayuda después de un pinchazo camino al trabajo; comparó distancia, disponibilidad ese mismo día y claridad del precio. Eso no prueba que todos prioricen lo mismo. Sí sugiere una prueba: mostrar cobertura, horarios y qué incluye la revisión antes del botón de reserva.

La guía no es un caso real de Simply ni una promesa de resultados. Es un ejemplo para mostrar cómo pasar de una historia concreta a una pregunta que se puede probar.

Plantilla breve para copiar

Decisión que debemos tomar:

Persona y experiencia reciente que queremos entender:

Pregunta inicial:

Cita / hecho observado:

Interpretación provisional:

Qué contradice esta lectura:

Cambio que pondremos a prueba:

Señal que observaremos y fecha de revisión:

Relaciona estas notas con tu propuesta de valor: una oferta clara empieza por describir una necesidad que puedas explicar con palabras reales, sin presentar una hipótesis como si fuera un caso probado.

Fuentes consultadas

DP
David Pereira, CEO de Simply

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